Monday, November 18, 2013

La industria de la Droga.


Ensayo de Rodrigo Canales.
(Yale school of managment)



México enfrenta una grave crisis de seguridad. De continuar su ritmo de crecimiento, podría debilitar al Estado irremediablemente. Más allá del impacto para la población mexicana, cualquier deterioro en la estabilidad de México crearía un vacío regional de consecuencias incalculables, en especial para Estados Unidos.

Contrario al manejo tradicional —dictado por razones políticas— el problema del narcotráfico es un problema de demanda, no de oferta. Es más fácil recriminar a quienes distribuyen drogas que a quienes las consumen, pero lo cierto es que los primeros únicamente proveen un servicio a los segundos. La más básica ley de mercado indica que la demanda para un producto creará la oferta. México comparte miles de kilómetros de frontera con Estados Unidos —el mayor mercado de drogas ilegales del mundo, con más de la mitad de la demanda global— y es la única vía de acceso desde el sur.

La ONU estima que existen alrededor de 55 millones de consumidores de droga en Estados Unidos.1 Cálculos sumamente conservadores del consumo y precio promedio de las drogas arrojan un estimado del mercado de entre 55 y 80 mil millones de dólares al menudeo. Los precios al mayoreo sugieren un ingreso para los cárteles mexicanos de entre 15 y 20 mil millones de dólares.2 Esto sin considerar que los cárteles han incrementado su control del menudeo.3 Un mercado de estas dimensiones no permanecerá desatendido. Menos aún considerando que los consumidores están dispuestos a absorber altos incrementos de precio antes de disminuir su consumo. El margen de acción que esto da al crimen organizado es amplísimo.
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En contraste, el presupuesto federal programable destinado a seguridad en México en 2009 —después de aumentos considerables con respecto a 2008— se fijó en 102 mil millones de pesos, equivalentes a algo más de siete mil millones de dólares.4 Las asimetrías son obvias. Aunado a esto, los cárteles han incrementado su disposición a recurrir a la violencia abierta. Esto es más una causa que un efecto del despliegue del ejército. En los últimos años se han registrado incursiones de cárteles sudamericanos en territorio mexicano, disputando rutas de distribución con los mexicanos. Asimismo, en parte como resultado del crecimiento de un mercado de consumo local en México, pero también como una consecuencia no deseada de las tareas del ejército, ha incrementado el número y atomización de organizaciones delictivas, incrementando la competencia entre ellas.


¿Colapso súbito del Estado?

El fenómeno del “colapso súbito de un Estado” ocurre cuando un Estado que aparenta solidez pierde legitimidad abruptamente, desmoronándose de la noche a la mañana. Hay ejemplos recientes en Europa Oriental y Asia Central. En términos burdos, estos colapsos se dan cuando una proporción importante de una sociedad pierde su confianza en el Estado de forma coordinada. Es decir, no es suficiente que muchos ciudadanos piensen que el Estado no se puede sostener. Lo importante es que los ciudadanos piensen que la mayoría de las personas perdió su confianza en el Estado. Esta clarificación es compleja, pero importante.

De cierta forma, un Estado puede ser comparado con un banco. No existe un solo banco que resista un retiro masivo de depósitos. Si un número suficiente de clientes sospecha que el banco puede quebrar y, en anticipación, decide retirar sus depósitos, a través de sus acciones generará la quiebra del banco. Lo importante aquí es que para que un cliente decida retirar su dinero no tiene que estar convencido de la debilidad del banco, simplemente necesita creer que hay un número suficiente de otros clientes que piensan que va a quebrar. Las instituciones del Estado operan de forma similar. Al igual que un banco, un Estado no puede sostenerse si suficientes ciudadanos actúan bajo la creencia de que el Estado va a colapsar. Esto explica que incluso los Estados más autoritarios tengan tal pavor de la información. Mientras la ilusión de poder absoluto se mantenga, el Estado puede sostenerse, pero si suficientes ciudadanos coordinan su desacuerdo pueden derrumbarlo.5

Dicho de otra forma, las instituciones funcionan a través de expectativas, pero estas expectativas operan en varios niveles. Por ejemplo, un conductor que ve un semáforo en rojo sabe que eso significa que debe parar. Él preferiría continuar, sin embargo, tiene la expectativa de que la conductora que tiene el verde continuará sin parar y por lo tanto es mejor detenerse. Más aún, el conductor que tiene el rojo piensa que la otra conductora tiene la expectativa de que él se detendrá y por lo tanto es lógico que ella continúe. Por su parte, la conductora que ve el verde piensa que el conductor que ve el rojo se detendrá, en parte porque él espera que ella continúe. Esta sencilla coordinación de expectativas sobre las de los otros es lo que permite que una institución funcione.

El poder del Estado, en gran medida, es el resultado de una expectativa autorrealizada de los ciudadanos. El poder es otorgado al Estado por los ciudadanos al mismo tiempo que éste lo acumula a través de sus acciones. De tal forma, el poder del Estado tiene dos componentes, uno real y uno ilusorio. El real se refiere a las instituciones para ejercer el poder, tales como la fuerza pública y las leyes. El ilusorio se refiere a la confianza que la ciudadanía otorga a esos instrumentos y el poder que acompaña a esa confianza. Esta interacción entre el poder real y el ilusorio explica la necesidad de los rituales institucionales: todos aquellos en los que el Estado muestra su legitimidad o fortaleza y los ciudadanos —de forma pública— lo refrendan, coordinando así sus expectativas mutuas. El equilibrio entre ambos componentes, sin embargo, es frágil. Esto explica, por ejemplo, que los regímenes autoritarios dependan más de los rituales institucionales, como lo ilustra el reciente festejo del aniversario del comunismo chino.

Mientras un ciudadano —aun aquel que no confía en el Estado— piense que la mayoría de sus connacionales apoya el poder del Estado, no tendrá ningún incentivo ni razón para cuestionarlo, el poder real del Estado es mayor que cualquier subgrupo de ciudadanos. El problema no ocurre sólo cuando suficientes personas dudan del poder del Estado. Ocurre cuando suficientes personas dudan de la confianza general en el poder del Estado. En ese momento, si un mecanismo logra coordinar esas dudas generales, el poder del Estado puede desmoronarse.

Analicemos el caso de México. La definición más básica del Estado es quien ejerce el monopolio efectivo de la fuerza. Hoy el Estado mexicano está siendo retado de forma directa y creciente en ese monopolio. En casos puntuales, el crimen organizado ha impuesto su fuerza de forma paralela a la fuerza pública. Las declaraciones del presidente Calderón afirmando el control sobre el territorio nacional son parcialmente ciertas, pues gracias a la contundencia del ejército los cárteles no han prevalecido en ningún sitio. Son sólo parcialmente ciertas pues el control sí está en abierta disputa en varios lugares.
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La estrategia de batalla del crimen organizado se está librando con armas en las calles. Pero también incluye un esfuerzo sistemático por debilitar al Estado. ¿De qué otra forma podemos explicar una organización clandestina que publicita sus actos criminales? ¿Qué otra función podría tener el simbolismo y posicionamiento estratégico de las ejecuciones? ¿Cómo podemos explicar los narcobloqueos? ¿No busca un criminal ante todo permanecer en la clandestinidad? No cuando el objetivo es la desestabilización de las instituciones. No cuando el objetivo es acabar con la legalidad para operar sin trabas. No cuando el objetivo no es simplemente evitar ser capturado por un ilícito sino poder realizarlo abiertamente. Hoy el crimen organizado busca, en parte a través de la cobertura mediática, generar la impresión generalizada de que el Estado no tiene el monopolio de la fuerza. Busca generar la creencia de un crimen organizado omnipotente. Busca crear una incertidumbre general que debilite al poder del Estado y, por lo tanto, su habilidad para imponer la legalidad. No importa si el índice de criminalidad en México es objetivamente superior o inferior al de otros países o épocas. Si suficientes ciudadanos piensan que nadie confía en las instituciones, el Estado se debilitará —quizá irremediablemente—. En este sentido, quienes han criticado al gobierno mexicano por “golpear el avispero” al declarar la guerra al narcotráfico están asumiendo equivocadamente que existían alternativas. Cuando la legitimidad de un Estado se cuestiona de forma tan directa, no existe opción más que responder con todos los recursos disponibles.

Es en este contexto que podemos entender la complejidad de la situación actual. Es cierto que México cuenta con un marco institucional sólido, funcional, que ha superado una serie de crisis importantes.6 Sin embargo, no todas las instituciones mexicanas presentan la misma solidez. Más aún, muchas de ellas han sido golpeadas por el proceso político reciente. Por ejemplo, encuestas recientes resaltan que instituciones como la democracia, el Congreso, los partidos políticos y el sistema judicial —incluso la Iglesia— han sufrido una pérdida importante de credibilidad. Por si fuera poco, el país está sumergido en una crisis económica mundial de duración y profundidad impredecibles. Precisamente en este momento de redefinición institucional y debilidad económica México enfrenta una guerra sin cuartel que ataca no al ejército, no a las policías federal y locales, no al mandato del PAN ni al gobierno federal sino a la estructura institucional, a la sustentabilidad del país. En cualquier momento y para cualquier país, librar una guerra de esta dimensión y complejidad implicaría un alto riesgo. En este momento histórico, para México, implica un riesgo crítico.

Ante este riesgo es importante acotar los objetivos de la lucha y los elementos necesarios para librarla. Primero, si lo que se busca con la lucha actual en México es erradicar el narcotráfico podemos desde ya  declarar la derrota. El mercado es demasiado grande, los recursos generados son infinitos y, por si fuera poco, los enemigos no son los cárteles sino los ciudadanos que, con su consumo, alimentan su poderío.  Contamos, además, con cien años de evidencia que muestran la ineficacia de esa estrategia. El único objetivo posible de esta guerra, por lo tanto, es acotar al crimen organizado. El objetivo es limitar su margen de maniobra para que no amenace directamente a las instituciones o a la seguridad pública.


¿La guerra es ganable?
Dadas las fortalezas estructurales de México, la guerra —en su definición más humilde— es ganable, pero no con la estrategia actual. La realidad es que si el gobierno federal apuesta la victoria solamente al  esfuerzo del ejército y el aparato de seguridad pública, existe un riesgo real de que la situación continúe empeorando hasta crear vacíos irremediables. La tendencia, contrario a la versión oficial, no es prometedora. El gobierno federal no cuenta con los recursos ni la fortaleza institucional para librar esta lucha solo. Necesita ampliar su lucha en cuando menos tres frentes.

Primero, esta guerra no tiene sentido sin el apoyo absoluto de Estados Unidos —y la comunidad internacional—. El flujo de norte a sur de efectivo —acompañado del flujo de armas— garantiza que el Estado mexicano continuará rebasado por el crimen organizado. No estoy siendo pesimista. Es un simple ejercicio de matemáticas.

Por esto, aunque es bien recibido el cambio en retórica mostrado por Hillary Clinton en sus visitas a México, este cambio tiene que venir acompañado de apoyo tangible —mucho más tangible que los tres  helicópteros o los 800 millones de dólares ofrecidos— en cuando menos tres líneas distintas. La primera y más inmediata es apoyo económico, de inteligencia y de tecnología. La segunda es ejercer un control real sobre el tráfico de armas.7 La tercera es aceptar abiertamente tanto la dimensión del problema como la absoluta ineficacia de la metodología de combate actual. Cambiar la retórica alrededor del narcotráfico de ser un tema de seguridad a ser un tema de salud pública es un buen comienzo para aceptar la raíz real del problema: el consumo —y no el tráfico— de droga en Estados Unidos. Aunque no está claro qué tipo de soluciones resultarían del cambio de retórica, sí está claro que abriría una lista más amplia —y honesta— de opciones. Éste no es sólo un compromiso ético o moral. El riesgo que implica para Estados Unidos un deterioro en la situación mexicana es incuantificable.

El segundo frente a ampliar por el gobierno mexicano es el fortalecimiento institucional. El gobierno no tenía más opción que responder al reto del crimen organizado con contundencia. Sin embargo, esta guerra no se remite a un ejercicio de fuerza sino que ataca la institucionalidad misma del Estado. Es, por lo tanto, una apuesta irresponsable apoyarse sólo en el ejército —la única institución que conserva la confianza de la población— para librar la lucha. Hoy el gobierno está utilizando la totalidad de su poder real para responder al crimen organizado y la contundencia de este poder no ha sido definitiva. Si el gobierno federal no acompaña su despliegue de fuerza con un fortalecimiento claro y reconocible de las demás instituciones que lo componen —y que hoy han perdido credibilidad entre la ciudadanía— corre un riesgo doble. Por un lado, da legitimidad a los ataques directos emitidos por el crimen organizado. Cuando, por ejemplo, una “narcomanta” sugiere que un jefe de policía o un juez apoya a un cártel, ¿no está construyendo sobre una imagen bien cimentada en la conciencia ciudadana? ¿Cuánto puede crecer esta desconfianza sin llegar al punto de quiebre? Adicionalmente, la ciudadanía apoya al gobierno en gran medida por la confianza que tiene en el ejército. Alargar la lucha expone al ejército a aparecer por momentos vulnerable o falible. Esto aumenta el riesgo de que la ciudadanía pierda su confianza en la última institución que respeta.

De aquí la importancia de que el gobierno federal dé prioridad al fortalecimiento —en algunos casos el replanteamiento— del marco institucional. Por esta razón resulta aún más inexplicable la tibieza con la que la administración de Calderón ha respondido a los retos lanzados contra ciertas instituciones por actores del sector público y privado. Durante el sexenio se han presentado innumerables oportunidades  de actuar con fortaleza institucional, cada una de las cuales ha sido evadida. El titubeo mostrado ante los embates de las televisoras, la debilidad evidenciada ante el SNTE, la cobardía ante los desafíos de Telmex y los nombramientos en el gabinete en términos estrictamente partidistas son sólo algunos ejemplos de oportunidades para dar un espaldarazo a las instituciones que han sido perdidas por una inaceptable miopía, subestimación o negligencia.

El tercer frente se deriva del segundo y tiene que ver con la coordinación del Poder Ejecutivo con los demás actores políticos y económicos de México. Es inadmisible la miopía, mezquindad e irresponsabilidad con la que frecuentemente se han conducido tanto los partidos de oposición como los principales poderes económicos del país, incluidos los medios.8 Varios actores del país —tanto del sector privado como del público— han apostado a un gobierno debilitado o incluso derrotado como la forma de lograr sus objetivos. Quien hace esta apuesta juega a la ruleta rusa y muestra su ignorancia sobre la historia reciente. Los países en que las instituciones han colapsado muestran que después del derrumbe es prácticamente imposible construir un marco nuevo en un plazo corto o mediano. Los vacíos generados por la incertidumbre son tan grandes que se generan distorsiones con costos terribles para una sociedad. Existen ciertos casos en los que los abusos de un régimen autoritario podrían justificar los costos. Es difícil sostener ese argumento en México.

Las instituciones mexicanas cuentan con la estructura para enfrentar esta crisis. Al mismo tiempo, no podemos subestimar la gravedad del momento o asumir que la lucha librada por el ejército será suficiente. No elegimos esta guerra, no elegimos ser el único corredor de acceso al mercado americano. Pero sí hemos elegido permanecer pasivos ante el desmoronamiento institucional, cegados por la miopía.

La única salida es mostrar un frente unido que incluya al gobierno federal, a los actores políticos y económicos, a los medios de comunicación, a la sociedad civil y a la comunidad internacional —empezando por Estados Unidos—. Sólo es posible con el liderazgo —hasta ahora ausente— de un gobierno federal con incuestionable convicción institucional. No olvidemos que, al final del día, los cárteles son organizaciones de negocios que saben evaluar costos y beneficios. Ante un frente unido retomarán una posición acotada, remitida a la clandestinidad y al orden público.

Es posible que la situación mejore por sí sola. Parece más probable que, aprovechando un momento de debilidad y encontrando un frente dividido, el crimen organizado crezca su ofensiva, empeorando gradualmente la situación y buscando quizá empujar al Estado más allá del punto de quiebre. No podemos negar que esta estrategia ha dado resultados. El riesgo está ahí. El colapso del Estado mexicano es muy poco probable hoy, pero es cuando menos concebible en un futuro si la situación continúa su curso actual. Las consecuencias serían inimaginables para el continente americano. ¿Estamos dispuestos, realmente, a correr el riesgo?

Rodrigo Canales. Profesor asistente en la Yale School of Management.

Pies: 1 Dos millones de consumidores de heroína, nueve de cocaína, 24 de mariguana, cinco de metanfetaminas, tres de éxtasis —algunos de estos consumidores seguramente están repetidos entre los grupos, pero para efectos de estimación total del mercado es correcto contarlos por separado.

2 Las cifras se calcularon de varias formas llegando a estimados similares. Por un lado, se tomaron las cifras de uso estimadas por el equipo de trabajo de la Casa Blanca, el cual utilizó cifras conservadoras de cuatro reportes distintos. Por otro lado, como validación, asumí que el consumidor promedio de heroína consume 30 miligramos a la semana, medio gramo a la semana el de cocaína, tres “churros” a la semana el de mariguana, una dosis a la semana (100 miligramos) el de metanfetaminas o éxtasis. En cuanto a precios de mayoreo/menudeo, en dólares, son como sigue (de acuerdo a los estimados de la ONU): heroína 87 mil el kilo/172 el gramo; cocaína 30 mil 500 el kilo/122 el gramo; mariguana dos mil el kilo/15 el gramo; metanfetaminas 32 mil el kilo/110 el gramo; éxtasis 10 mil por mil tabletas/25 la tableta. Estas cifras no consideran los mercados de Canadá y de México que, aunque mucho menores, no son despreciables.

3 Como una muestra adicional, en fechas recientes la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) anunció que, durante la presente administración, en México se han decomisado y erradicado drogas por un valor de seis mil 670 millones de dólares, lo cual equivale a 29 mil 996 millones de dosis de enervantes. Considerando que estas incautaciones tuvieron un efecto relativamente modesto en el precio al menudeo de la droga, podemos concluir que nuestras estimaciones de mercado son en verdad conservadoras y probablemente subestiman la dimensión real.

4 Esta cifra incluye los presupuestos de la Secretaría de la Defensa Nacional (42 mil millones), la Secretaría de Seguridad Pública (31 mil millones), la Secretaría de Marina (15.8 mil millones) y la Procuraduría General de la República (12.6 mil millones). No considero aquí los fondos adicionales destinados a seguridad a través de los gobiernos estatales o a través de los fondos especiales para la seguridad. El ejercicio sólo busca dimensionar los recursos de ambos bandos.

5 Para leer más sobre la coordinación de expectativas y su rol en el colapso de un Estado, así como los ejemplos presentados aquí, ver: Chwe, Michael Suk-Young, Rational Ritual: Culture, Coordination, and Common Knowledge, Princeton University Press, 2001, y Kuran, Timur, Private Truths, Public Lies: The Social Consequences of Preference Falsification, Harvard University Press, 1997.

6 Ver la nota de Enrique Krauze “La Evolución Mexicana”; Reforma, 29 de marzo de 2009.

7 El tráfico de armas de Estados Unidos a México ha sido un tema que ha recibido mucha atención. Es cierto que más del 90% de las armas que han sido incautadas provienen de Estados Unidos. También es cierto que este tráfico de armas es un arma de presión política al alcance del gobierno mexicano. Sin embargo, es importante recalcar que, de ser completamente frenado el tráfico de armas de Estados Unidos a México, los cárteles podrían comprar armas en los mercados negros internacionales, como hacen con ciertas armas como los lanzagranadas.

8 Los medios masivos de comunicación juegan un papel central en la coordinación de expectativas (y el fortalecimiento o debilitamiento de las instituciones). Ver, por ejemplo, Adut, Ari (2008), On Scandal: Moral disturbances in Society, Politics, and Art, Cambridge University press; Chwe, Michael Suk-Young (2001), Rational Ritual: Culture, Coordination, and Common Knowledge, Princeton University Press; Meyrowitz, Joshua (1985), No Sense of Place: The Impact of Electronic Media on Social Behavior, Oxford University Press.




Rodrigo Canales researches the role of institutions in entrepreneurship and economic development. Specifically, Rodrigo studies how individuals purposefully change complex organizations or systems.  In particular, Rodrigo's work explores how individuals’ backgrounds, professional identities, and organizational positions affect how they relate to existing structures and the strategies they pursue to change them. His work contributes to a deeper understanding of the mechanisms that allow institutions to operate and change. Rodrigo has done work in entrepreneurial finance and microfinance. As he continues his work on microfinance he is also conducting research in the institutional complexities of renewable energy and the institutional implications of the Mexican war on drugs. Rodrigo teaches the Innovator Perspective at Yale SOM; he sits in the advisory board of the Dalai Lama Center for Ethics and Transformative Values at MIT; and he advises several startups in Mexico that seek to improve the financing environment for small firms.

http://som.yale.edu/rodrigo-canales


Nota del editor del blog lunático: Rodrigo nos presenta de manera objetiva, sin estridencias, un aspecto, que si no es el más importante, es fundamental para comprender lo que sucede en México. Haciendo a un lado el show de la violencia, haciendo a un lado incluso a los miles de muertos. No porque no importen sino que en el análisis han servido para no profundizar. Rodrigo Canales profundiza y expresa con gran claridad lo que está sucediendo. Luego de esto, sinceramente podemos librarnos de continuar oyendo noticias que a nosotros no nos sirven de mucho. 

Monday, March 25, 2013

No somos rebeldes


  1. NADIE SABE QUÉ ES SER DE IZQUIERDA
  2. LOS DE LA IZQUIERDA NO SABEN QUE ES SER DE IZQUIERDA
  3. NI LOS ZURDOS SABEMOS YA QUE ES SER DE IZQUIERDA
  4. LOS DE IZQUIERDA SON DIFERENTES A LOS DE LA IZQUIERDA
  5. ES ATRACTIVO, ES COOL, ES IN, ES HYPE SENTIRSE DE IZQUIERDA
  6. PERO ES APARIENCIA
  7. ES COOL DECIRSE CONCIENTE Y REBELDE PERO SER DE IZQUIERDA NO ES SER REBELDE.
  8. NADIE SABE QUÉ ES SER REBELDE HOY.
  9. LOS REBELDES NO SABEN PORQUE LO SON NI LO QUE ATACAN
  10. REPETIDORES
  11. REPETIMOS LO QUE NOS DICEN
  12. REPETIMOS QUE SOMOS REBELDES Y CONCIENTES
  13. APAGAMOS UNAS LAMPARAS UN DÍA UNA HORA Y YA SOMOS CONCIENTES Y YA SOMOS REBELDES
  14. NO EXISTE LA REBELDÍA
  15. NO EXISTE LA IZQUIERDA
  16. PERDIMOS
  17. Y NO HEMOS ENCONTRADO NI LOS MOTIVOS NI UN HORIZONTE
  18. LA REVOLUCIÓN ERA UN EXTRAÑO IDEAL
  19. YA NO TENEMOS NI EL IDEAL
  20. ES UNA APARIENCIA
  21. ES UN FINGIMIENTO
  22. PARA SENTIRTE COOL, SUPERIOR, HYPE, IN
  23. NO HAY AUTOCRITICA
  24. LOS QUE DICEN QUE LEEN TAL VEZ TAMPOCO LEAN
  25. Y SI LEEN HABRÁ QUE VER QUE LEEN
  26. Y NO ES IMPORTANTE
  27. No me molesta. Es mi zona de información. Es mi sorpresa y asombro. Es mi material de escritura. Me siento tan lejano a todos ustedes, a todos, Y aunque parezca arrogancia, de verdad, no los comprendo, por eso escribo.
  28. Yo no escribo para comprenderme a mí. Yo escribo para comprenderlos a ustedes. Sin pretensiones, nada más porque así me nace.
  29. Q maravilla. Q contradicción. Q molesta es la raza humana. Q divertida. 
  30. SER IZQUIERDOSO. SER REBELDE. VENDE. Y VENDE MUY BIEN.
  31. PERO NO ERES REBELDE. Nada más estás frustrado.

Yo era Zurdo



El mundo acabó en diciembre de 2012.

A partir de ahí decidí poner orden en mis días postmortuorios. Y uno de ellos muy importante para mí es la relación que los gobernantes y los mass media nos imponen tener.

Una comunicación que no es comunicación porque al final hacen lo que quieren

He visto que quienes están (o estamos) en contra del gobierno establecido (hasta ahora el que sea que esté ahí en la Silla) nos volvemos o somos unos amargados.

Creemos que ser Rebelde es tuitear groserías y mentadas de madre.

Creemos que ser rebelde es lanzar ofensas contra los gobernantes y los políticos. Y no es que no se las merezcan pero realmente ¿qué se gana de todo ello? ¿de verdad les haces daño? ¿Tú te sientes mejor?

Yo he notado (comprobado y recomprobado) que quienes hoy se llaman de izquierda también son unos fingidores: que el pueblo, que los que tienen menos, pero por ejemplo:

Se dicen "activistas" y promocionan luego su película (osea, ser activista o llamarte activista SIN SERLO porque nada más estás prestando tu imagen no es rebelde ni de izquierda ni nada, es una FACHADA para vender)

Todos están aquí para vender.
Todos estamos aquí para vendernos.

No digo que sea bueno o malo, así es.

No creo ya en los jóvenes que solo se dedican a criticar, a ofender a los gobiernos mediante las redes sociales.
No creo que eso sea ser inteligente, conciente, rebelde. Francamente nada más es una muestra de FRUSTRACIÓN

y no creo que ser rebelde sea ESA frustración.

Hemos perdido todos los que presumimos (yo ya no digo nada ni me siento ni sé) que somos de izquierda, que morimos por los animales, que apagamos la tele un solo día por "el bien del planeta", hemos perdido el rumbo, la idea, hemos perdido porque no somos felices.

Y somos hipócritas porque bien que queremos el mejor perfumito y ropita. Y van a la Condesa a comer y se compran el abono de la Cineteca y según leen, pero ¿sí leen?

Todo es apariencia.

Yo, desde que terminó el mundo, decidí alejarme de ese yugo que es "tomar una posición política".

Es un truco, es una farsa.

Todos somos parte de esa misma hipocresía.

Pero lo entiendo.
Este mundo tiene de esto y de lo otro.
Me sirve para escribir.

En cierto punto: todos tienen razón.





Thursday, March 21, 2013

Pequeñas revolucioncitas propias, grandes hazañas

Algunas curiosidades del autor Gabriel Garibay.


  1. Televisión.  No tiene en casa televisión. Por lo consiguiente no cable, no sky, no dish, no nada de eso.
  2. Teléfono en casa. No tiene número telefónico fijo. 
  3. No hace llamadas telefónicas y si lo hace son estrictamente necesarias o raras. "Mejor ver a la gente frente a frente o escribirse vía correo electrónico".
  4. Muebles. No tiene muebles en casa. "Me gusta que la casa esté desnuda, parte como si estuviese abandonada, parte como si la habitara el aire". Solo la cama, un escritorio, el librero, otros libros en el suelo. 
  5. No le gusta el calor ni el sol. No es que lo odie. Simplemente prefiere el frío y los días nublados le hacen muy feliz. El calor tiene que tolerarlo porque ni modo de reclamarle al sol. Y no es por las tonterías que dicen de estar "deprimido". Le hace muy feliz.
  6. Sería un milagro que te lo encontraras en un restaurante de la Condesa. Mejor dicho: detesta la Condesa.
  7. No le gusta Coldplay, Muse ni los Foo Fighters. 
  8. No cree que exista eso llamado "cine de arte" más que como un buen concepto publicitario que congrega a muchos que no saben de cine. "Hay Cine y los cines. Hay películas malas y buenas. Punto."
  9. Por consiguiente: le encantan las películas de terror, de zombis, de posesiones, de fantasmas; le gustan las dramáticas y comedias (solo que haya referencias de que está buena -osea que te hace reír). No considera cómicas las películas donde hay pastelazos o gente se cae y le pasan desgracias. No ve películas "que reflejan la cruda realidad" Pa qué, esa ya me la sé. Y jejeje, le gusta el cine de arte.
  10. Ama los museos pero que no haya nadie.
  11. Antes iba a casi todo concierto ahora solo que sea fan: detesta los tumultos.
  12. Escribe varios libros "al mismo tiempo" (entrecomillado porque literalmente al mismo tiempo querría decir que tiene ocho manos zurdas.
  13. Ya ha tratado de no escribir a mano (como aún hace con la poesía) porque luego no le entiende a su propia letra. Así tiene 8 libros que no han pasado a la computadora porque no hay una muchedumbre hambrienta esperando leerlas y porque tendría que interpretar los jeroglíficos.
  14. Su filósofo preferido (en serio): Keith Richards.
  15. Ama el chocolate. Su droga es el chocolate. Se ha rehabilitado y ha podido controlar su enfermedad pero cada que se avecina la luna llena no puede evitarlo y consume mucho chocolate. 
  16. Pero no le gustan los chocolates con cajeta o mezcolanzas así. Chocolate. Si no: chocolate con nueces. Como las tortugas de chocolate de Sanborns.
  17. Sus tías afirmaban, supone que con tono de burla, "Coonnnn razóonnn" cuando respondía que su tipo de sangre es: RH Negativo tipo A.
  18. Le encanta estar solo. Le encanta estar en compañía con quien de veras se siente agusto. Le encanta estar solo.
  19. No le gustan los niños. No que los odie ni nada de eso. Pero aún no se traga eso de que son una bendición de dios. Cuando le reviran que él también fue niño su respuesta sigue siendo: "A mí nadie me preguntó si quería venir".
  20. No quiere tener hijos porque teme: 1) que sea varón y 2) que saque los mismos traumas, inseguridades, timideces de las cuales Gab fue presa. Y no quiere que se cumpla la maldición que todos echan: "esa va a ser tu cruz".
  21. Rechaza sentir dolor. 
  22. Nunca ha estado con quien no quiere estar.
  23. Nunca ha hecho nada que no haya querido hacer.
  24. Dicen que es buena onda, muy cortés y hasta tierno; pero no te pongas prepotente porque no te la acabas, así seas el mero preciso.
  25. Dice que a las mujeres les gusta mucho las manos de Gab, además de los famosos Chiiiinooos.
  26. Le encanta tener una cabeza gigantesca de rizos hirsutos (fieros serafines del mal, les llama) como Keith, como Dylan, como Aquiles el semi dios, como los locos, como los vagabundos. Garibay afirma categóricamente que su cabello lleva una vida independiente de él y es más rebelde que él. Es más: su cabello es el rebelde no Gab.
  27. Es un muy buen imitador. No canta mal las rancheras. Baila (en su casa y solo, de preferencia, baila mientras sube las escaleras a su modesto apartamento).
  28. Es verdad que le afectan los ciclos lunares (como a todos pero él es el primero que lo ha propagado y creído).
  29. El mejor regalo que le puedes hacer es un cuaderno. Ama los cuadernos. Ama los cuadernitos de pasta dura o blanda de Scribe a raya. O los Moleskine. 
  30. Solo escribe con pluma Bic azul punto medio.
  31. Ya hace algunos años Gab se ve al espejo o ve una foto de él y se dice: "Por fin te reconozco".
  32. Dicen que su risa es sonora y franca. Ël dice que le da pena porque molesta a los demás, pero a ellas les encanta.
  33. Cuando habla de sus libros o de literatura su gesto y actitud cambia: parece como si hablase con un fantasma que venera, que está muy lejos pero ahí, aquí con él, contigo...¿lo ves?

(continuará)



Otros:

1. Nunca de los nuncas lo verás acabado de levantar con pants y gorra. Odia las gorras esas y le causan gran recelo quienes las portan así o dentro de lugares cerrados. A las mujeres, por otra parte se les ve increíble y si tienen colita de caballo mejor. 

2. Nunca de los nuncas verás a Gab con eso que llaman "bermudas", ni con huaraches, dios y Satán lo libre de usar esos de plástico.

3. Los que lo conocen dicen diiiicen que dice mucho: "Gracias."

4. No cree en Dios pero está maravillado por todo lo que ha creado.

5. Lo peor que le puedes hacer es no devolverle un disco o libro y decirte su amigo. Gran desilusión, pues es la prueba de fuego que te aplica el Gab.

6. Dicen que es leal con sus amigos. Pero no tiene amigos. Como Baudelaire, el significado de esa palabra le es aún desconocida.

(continuará)



Tuesday, March 19, 2013

Al final las revoluciones que sí









Revolución y sus apariencias



ESCRIBO
TE ESCRIBO
ESCUCHANDO
THE FOUR OF US ARE DYING
DE NIN

Esto es recuento
Es lista de súper de lo que necesitamos saber
SI QUEREMOS HACER LA REVOLUCIÓN

esa vaga
esa huidiza
esa seductora
calenturienta
que te coge y te deja
y ahí te vas en el pozo de la desesperación
intentando atraparla...

la lista
si todos nos dieramos el tiempo
la paciencia
la tolerancia.

La lista








QUÉ ES LA REVOLUCIÓN Y CUÁNDO TERMINA

QUÉ ES LA DEMOCRACIA cuando se dice que no solo es ir a votar
cuando se dice que es el poder del Pueblo

QUÉ ES EL PUEBLO, QUIÉN O QUIÉNES SON EL PUEBLO CONCRETAMENTE

QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE COMPETITIVIDAD Y COMPETENCIA, que lo tenga claro todo mundo

¿Ser de izquierda significa nada más llevar la contra y siempre estarla haciendo de jamón? ¿Que a todo le ven el punto negro, el pelo en la sopa? ¿Qué es ser de izquierda?

Qué es SOCIALISMO cuando todos gustamos de comprar cosas y estar a la moda y cuando cada quien entendemos y acomodamos la palabra CONSUMISMO según nos es conveniente..

luego más preguntas







Che
joven
imagen del rebelde
las greñas rebeldes
como Rimbaud

el gráfico
el signo
el símbolo
un ideal

el joven que responde
a veces contestatario
a veces respondón

no está claro




La confusión de los significados
La tranfusión de significantes

contestar por contestar
negar por negar

cómodo
rico
desde una computadora

eso es ¿ser revolucionario?

Qué es HACER ALGO?

Símbolos

Imágenes

Todos somos imágenes

Somos a imagen y semejanza


La revolución más real y única es el sexo.

De ahí en fuera: todo es un ideal, una mentira en cierto sentido.






Wednesday, March 13, 2013

LOS CYCLOS por qué 4 novelas q hacen una?



Tanya.  Ya habías explorado esto de que varias novelas separadas integrasen una sola historia. Fue en Richi y el club de las máquinas solteras.

GGT.    Sí. No es nuevo. Ahí cada novela es un diario. Cada diario lo escribe un joven. Todos y todas quieren ser artistas pero se ven frustrados por la realidad del mundo en el que necesitas de una palanca o influencias para destacar (no siempre pero casi siempre). 

Tanya.  Manipulados por ese oscuro personaje de nombre Richi.

GGT.   Sí. Richi es un asesino serial pero él se acerca a ellos como un maestro. Y hace todo lo que un maestro de pocas consideraciones y nulos remordimientos haría con sus alumnos.

Tanya.  La imposibilidad de crear pero a causa de no tener el reconocimiento de otros, de la industria, no la falta de inspiración o la incapacidad de crear.

GGT.   Así es, pero en ese libro eso es la superficie.

Tanya.  Puedes leer cada diario como una novela separada, puedes leer una tras otra, puedes irte de la fecha de la novela uno a la de la dos o cuatro y ver qué pensaba el otro personaje en ese mismo día cuando habló con otro de sus amigos.

GGT.  Esto lo retomo en Los Cyclos de Victoria pero con un poquito más de complejidad porque también la escribí de tal forma que te mantuviese en suspenso el conocer quién realmente es "el malo"...

Tanya. Y quizá nunca lo encuentra uno porque todos son buenos y malos. Ya son acepciones muy débiles, has dicho.

GGT:  En toda novela esperas, deseas ver al héroe y al villano. Pero desde hace años, en estos últimos de esta que no tenemos más remedio que llamar, erráticamente o inexactamente, postmodernidad, los límites entre la bondad o maldad del héroe y el villano se han desvanecido, lo cual, me parece, nos ofrece la posibilidad de disfrutar de personajes más complejos.

Tanya. ¿Más reales?

GGT. No uso mucho esa palabra, no sabemos bien a bien qué es realmente la realidad. Yo diría simplemente que personajes más interesantes, con más claroscuros, que no los adivinas tan prontamente, que él mismo que en un pasaje puedes adorar en el siguiente te desilusiona, te enoja, y luego el héroe te vuelve a conquistar como el villano pero unos se quedan más cerca de ti que otros. El chiste es que al final es una novela, son novelas, y tienen que tener, para mi gusto, esos elementos que pudiesen quedarse en tu vida siempre, si uno lo logra claro. 

Tanya.  Hoy en día la mayoría de los escritores defiende la idea de "escribir coloquialmente, escribir como se habla" Tú vas en sentido totalmente opuesto, pese que en los diálogos sí escribes de tal forma que uno podría escuchar esas conversaciones en un café o en una casa.

GGT.  Yo creo que hablar como uno habla en la calle no es literatura. Es eso: es una translación de lo que uno oye en la calle y ya. No le veo, en lo personal el chiste. La literatura es esa arquitectra de palabras que te eleva o busca elevarte a otros estratos de sensaciones y pensamientos. Es como la música: nos quedamos con aquellos artistas que sentimos nos transportan a otros lugares. Hay quienes hacen buenas canciones y punto. Hay quienes te hacen volar. 





Tanya.  El diablo, Satanás, Lucifer, un conepto o idea que aparece en la primera parte de Los cyclos de manera muy muy cercana pero que no nos abandona en toda la novela (o novelas).

GGT. La idea es que se te quede ahí en forma de atmósfera, esa idea de mal o de lo terrible, del miedo, que te ronda, pero solo en la primera parte de las novelas lo ves de cerca. 

Tanya. Dices que todo lo que escribes de alguna forma lo has vivido, ¿en qué forma viviste esto de un pueblo que adora a Lucifer?

GGT. Una amiga. Una amiga y su pareja adoran a Satanás. Pero lo ven como un ángel bueno, justiciero. No como el demonio malvado que ve la mayoría. Me asombró y me puso a pensar. Era como  intercambiar lugares: a Dios lo veían como el malvado, el hipócrita; y a Satanás como el sincero, el verdadero regente del mundo, de este mundo sublunar, el real porque no te promete paraísos: el mundo es una mierda, la gente es mala y tú tienes que aprender a defenderte...pero curiosamente no a vengarte...es contradictorio y por eso me llevo 4 novelas y libros satélites alrededor para intentar comprenderlo. Me gustó mucho esa idea. Me chocó al inicio. Esa semilla se quedó conmigo y fue la que creció a lo largo de estos años en los que compuse la novela. Está muy interesante esa extrapolación y eso es lo que también me fascina de la literatura. Yo puedo tomar cosas de lo que llamamos realidad pero ya hay demasiado escritores "hablando de la realidad", siendo "periodísticos de la cruda realidad", que supuestamente son valientes por hablar en lenguaje coloquial del narco, de la corrupción...está bien...yo simplemente tomo esos temas porque son lo que tenemos actualmente (o en la época que aborda la novela) en los medios y es lo que alimenta nuestro comportamiento cotidiano y de ahí comencé a escalar la montaña mágica.

(continuará)



Tuesday, March 12, 2013

el mensajero del Diablo y Gabriel



parte 2 entrevista
mañana.

la nueva novela
cuatro novelas que hacen una

el diablo
méxico
las víctimas
coca
sexo
adolscentes
música
arte
el diablo
dios
los ateos
los fanáticos
música
el diablo
los ángeles
el fin del mundo

q

fue

ESTA ES REVOLUCIÓN Y NO PAYASADAS






Thursday, March 7, 2013

Soy mi propio Lab


Entrevista con Tanya Roh.

Tanya. Cómo pasa el tiempo, nos conocemos desde los tiempos en que tu hermana Georgina decide dejar la banda que crearon desde niños, Yugas Mouse. Desde ahí he seguido lo que has has experimentado en pintura, en componer canciones, música con botes de leche y de Chocomilk hasta la literatura. ¿Te sientes igual de experimental  en la literatura como lo has sido en la pintura o la música?

GGT. Jajajaja, definitivamente no. Mi hermana y yo desde pequeños tuvimos facilidad para el dibujo y la pintura. Yo intenté exploré todo aquello que me llamaba la atención para saber realmente en qué disciplina podría yo expresarme de mejor manera y sin faltarle el respeto. Me encantaba la idea de ser fotógrafo. Tuve una maestra ejemplar. Aprendí a experimentar con las emulsiones, los revelados, pero ¡era pésimo! Y ahora con un cel puedes hacer fotos increíbles. Importa más el ojo que la calidad de la imagen. Tan buena es una foto con altísima resolución y grandiosa iluminación como una foto de la cocina pero con ese algo que lo hace singular.

Con la pintura pasa igual. Llegué a acumular una centena de lienzos. Un día me levanté de la cama y los destruí.

Tanya. ¿Por qué no los conservaste?

GGT.  Algo que no tengo de mi signo zodiacal (cáncer) es que no me gusta guardar recuerdos. No soy nostálgico. O tal vez porque lo tengo muy fuerte dentro de mí huyo de ello. Si no sirve para qué conservarlo. Pero no desecho la idea de que un día retome los pinceles como una actividad meramente lúdica. Podría fácilmente ser otro Gabriel Orozco pero para qué. La carrera de las apariencias está muy competida en ese y todos los rubros. Y no lo critico. Es una manera de hacerse camino en este mundo. Si tuviera esa habilidad: socializar, hacer "relaciones" para que te "echen la mano" seguro lo haría, ¿por qué no? Pero no me sale.

Tanya. Al final ha sido la literatura y siento que ahí viertes todos esos otros gustos y más.

GGT. Sí. Escribir bien es maravilloso. Es en verdad otro mundo, puede ser otra galaxia, otro universo, puedes cambiar tiempos, alterar personalidades, situaciones, puedes combinar con lo real con lo imaginario, pero siempre hay parámetros.

Tanya: Entonces ¿tiene límites o no la creatividad?

GGT: Lo increíble es que no los tiene. Uno se los pone. Y contradictoriamente es necesario ponérselos pero está en el talento de cada quien, en esa urgencia de cada quien en saber hasta dónde pones las fronteras. Algo verdaderamente ilimitado es imposible. Mejor dicho: es posible pero es imposible de seguir. Contrario a lo que se piensa de que uno no debe tener límites en nada. Por supuesto que uno y todo debe tener límites pero este puede ser tamaño Pico de Orizaba o tamaño Chimborazo.  Sin reglas no hay orden. Y la literatura se trata de poner en orden ideas, historias. El caos es un desbarajuste. Suena atractivo pero nadie sobrevive en el caos. Necesitamos ritos, necesitamos costumbres para tolerarnos. De otro modo ya nos hubiesemos matado los unos a los otros.

Tanya: Tienes un cuento que habla de ello..."Los Sepetecientos"

GGT. JAJAJAJA. Sí.

Tany: Vayamos brincando de aquí a allá y de vuelta, total es tu blog y regresaremos con más plática..que, por cierto, si fueses "un escritor de éxito" no concederías entrevistas fuera del blog, has dicho, ¿es cierto?

GGT. Siento que si entrara yo al circuito de los escritores-producto, de los escritores que tienen que seguir lo que les dicte la Editorial, comercien contigo, te digan qué hacer y dónde, yo perdería mi coherencia con lo que se supone quiero abordar en mis escritos. Por otro lado, exagero. No tiene nada de malo ser un escritor de éxito y/o publicado, no tiene nada de malo ganarse premios, así es la vida, y tiene sus formas de ser. Entender eso te ayuda a vivir tranquilo, contento. He llegado al punto en que siento que disfruto de todo, intento. No estoy peleado con la idea de ser publicado o de fuese famoso. Simplemente quisiera no perder de vista mi razón de ser.

Hoy está de moda "ser famoso", tener miles de seguidores, etcétera. Desde niño nunca fui alguien gregario, nunca tuve muchos amigos, no conservo muchos, no sé si los tenga ni si yo soy un buen amigo, yo siento que sí, pero no tengo eso. No soy bueno para pertenecer a cofradías de escritores, cuando lo he intentado, cuando todo parece que va bien, un corto circuito inesperado, inexplicable, de veras, y me alejo o se alejan de mí. Soy verdaderamente extraño entre los que ya son considerados extraños: los artistas.

Tanya: Pero, yo te conozco de años y eres muy buena onda. Has logrado superar esas explosiones de ira que eran muy frecuentes. Personas que conozco y te conocen recientemente ni se imaginan que fueras el explosivo gruñon de antes. Pero sí se te nota  que "tienes tu carácter" y eso siento que es atractivo.

GGT. JAJAJAJA. No sé.

Tanya: Te alejaste del lujo y de ganar mucho dinero en las agencias de publicidad, ganaste premios creativos, en el medio, quienes te conocen reconocen tu talento. Pero no quisiste seguir. Sales y te dedicas a escribir. Como hermitaño, como monje. Te vas de la sociedad contradictoriamente cuando has vivido todo lo que has escrito.

GGT: Pues al principio sí me sentía el hermitaño que se aleja de la sociedad para escribir pero eso era una tontería, un deseo de romanticismo inútil. Para escribir, en mi caso, me es necesario vivir la vida, lo bueno y lo malo, todo, sin distinciones. Apenas terminado el mundo en diciembre de 2012 decidí que en el nuevo mundo ya no experimentaría sufrimientos ni penurias en el campo del amor porque ya lo experimenté todo o lo que era soportable. Dije basta. De todo lo demás sigo buscando, viviendo, explorando. Pero ya estoy en un momento en el que puedo decir que confieso que he vivido y eso ya dominado me permite no tener prisa y componer mis novelas con mayor calma, furia, aliento, lentitud, al paso que vaya yo y vayan los personajes.

Escribir para mí es un viaje.
Yo soy el primero que disfruto y me intrigo por lo que va a pasar después en mis novelas.

Tanya: Sí, sí. Has dicho que con LosCyclosdeVICTORIA cerrarás un, digamos, una época en tu escribir que ha tenido como atmósfera la idea de la revolución, la rebeldía...

GGt. Eso quisiera. Me parece que siempre permeará mi escribir. Lo que pasa es que LosCyclos está muy muy conectada con mi primera novela, Velouria. Aunque no es una precuela el sentimiento es similar y sí podrías imaginarte que luego de lo que sucede en los Cyclos vendría una Velouria. Sucede que he trabajado ya por años en una novela sobre los dioses griegos (no sobre pero para no revelar el pastel), y creo que va por otro lado. Y también he estado escribiendo una novela luego del fin del mundo teniendo como fondo lo que ha sucedido en México con la vuelta del PRI al poder y el cómo están conduciendo los destinos del país. Ahí me desboco, me desahogo de algo que me dolió mucho mucho cuando el mundo existía...de alguien....

Tanya: ¿quién?

GGt: Alguien de cuyo nombre no quiero acordarme...ni me acuerdo. Entonces escribo contra ella, contra su imagen porque ella ella como persona pues no, y dentro entra otro tema, y siento que tiene más como hermanito aquella de los dioses griegos que te comento. Quien sabe, no me pongo eeese tipo de límites.

Tanya: pero te retas.

GGt: Siempre he pensado que cuando los escritores famosos se quejan de que escribir les es sumamente difícil y tortuoso pues deberían haber elegido otra ocupación. Por supuesto que todo oficio y profesión tiene sus retos pero no tan difíciles como para que se vuelvan tortuosos. Son difíciles sí, a veces no sabes como atacar un párrafo, una oración, una palabra, cierto. Pero si de veras de veras es tanto sufrir, ¿para qué hacerlo? Entonces no se tiene la habilidad para llevar a cabo ese trabajo.

Lo que sí hay es el reto. El reto que se pone uno mismo combinado con la curiosidad y ánimo de explorar otras formas de expresión dentro de la escritura.

Tanya: Tú has dicho que no te sientes innovador en la literatura, que no hemos visto aún a ese innovador, pero sí te han comentado quien te ha leído (y sabe de esto) que sí abordas la novela de una manera que por lo pronto "no se parece a X o Z"

GGT:  Es que no le veo el caso. Inviertes mucho mucho tiempo en investigar sobre lo que quieres escribir. Redactas borrador tras borrador. Dibujas organigramas, árboles genealógicos, escribes notas papelitos, en el ipad, en servilletas, en tu mente, para que te vayas.  a copiar o repetir a alguien? Es mejor confiar en tu propia voz, y también ser objetivo: yo sí he tratado de ser conciente y pensar mmmm, Vargas Llosa ya lo dijo así, yo lo tengo que decir de otro modo, Mishima lo plasmó asá, yo tengo que ver otra manera, etc

Se trata de ser auténtico. Y dentro de ello se honesto e intentar ofrecer algo original y si es posible, con profundidad.

(continuará)