Wednesday, February 22, 2012

Los intelectuales y su DIOS



Los académicos, los intelectuales, los que saben, profundizan, analizan insisten en que la desilusión es total, en que no hay salidas. Todos los días nos recuerdan el rosario de desilusiones.

Ya de entrada los intelectuales, los que saben, los que les rueda la piedra, son desilusionados, la mayoría no creen en dios ni en ninguna espiritualidad, todo es basura, todo es negación.

Negar es buen truco para aparecer sabio. Muchos sí lo son. Muchos no.

Ponerse lentes da bonita imagen de intelectual, ser fachudo también y pueden pasar por eso. Se enfundan en el vestuario e interpretan su papel. Y pasan, y les creen. Salen en la tele.

Y todo aquel que quiere activarse en un proyecto en pro de sus semejantes, o de las plantas o de los animales, corre el riesgo de tornarse otro despota con la verdad última: yo salvo tú no. Yo soy más que tú.

Y está la gente que no sabe de Sicilia ni de caravanas. Que increíblemente en su propio país no sabe de ello.

Y están las famosísimas encuestas (la mayoría auspiciadas por las poderosas televisoras) que nos "muestran la realidad", porque los números son la realidad, porque los porcentajes son la realidad, porque los dioses últimos de la época postmoderna ya no son los rockstars sino los encuestadores.

El dios "pastel", el dios tendencias, nos dicen, nos convencen (porque han convencido a todos) de que fulano es imbatible, de que es imposible ganarle: las encuestas venden encuestas a la gente. Resultados de encuestas para que las encuestas esperadas sean.

Y los intelectuales y los académicos que tienen en las encuestas y las gráficas a su dios primero pensarán en reinvindicar sus poderes de premonición antes que la razón.

Y no creen en el futuro.
Y no creen en dios.
Y no creen en ovnis ni espíritus.

Su fe ciega está en las encuestas.






Creen en la razón dicen, y se apasionan a muerte por fulano o sutano candidato

Creen en la razón pero se dejan llevar por números.

Números que se pueden manejar para que resulte lo que uno desee.

Las encuestas se crearon para confirmar tu aseveración. Si tú pagas: tendrás razón.

Los intelectuales de la tele y los diarios pontifican y detestan a los papas.

Los intelectuales de la tele y los diarios atacan a las dictaduras y nadie los quita de su silla

Los intelectuales de la tele y los diarios dicen que colaboran en los medios, pero también lo hacen por dinero.

Los intelectuales de la tele detestan la mercadotecnia y si tan solo quisieran conocerla conocerían el verdadero poder que está detrás de las encuestas que tanto veneran.




A dónde huir cuando los que saben nos dicen que no hay esperanza.

A dónde correr cuando nos dicen que no hay salida.

A dónde cuando ellos mismos que critican a la sociedad pasiva no votarán o tacharán su voto.

Tiene razón la tele.
Tiene la sensación.
Tiene la percepción.

Y por muchas sesudas conferencias que se impartan:

percepción/emoción ganará siempre.

Por otra parte, cierto es: al pueblo lo que pida.

Libertad y su hermana libertad que vive con el Tirano.

Libertad conoció a su hermana Libertad que vive con el tirano. El tirano abusa de ella y así satisface sus más impíos deseos. Porque esa hermana de Libertad es hermosa también y a pesar de estar triste siempre esboza una sonrisa futura. Libertad se lleva bien con su hermana Esperanza.




Libertad conoce a esa Libertad pequeña que se conforma con lo que le dan porque no pide ni quiere más. Una libertad cierta de sí misma que responde al llamado de su dios. Su dios le han indicado que debe ser humilde, que no debe anhelar posesiones. La religión no es hermana de Libertad. Hay una Libertad que se siente a gusto dentro del ámbito de una religión o de una iglesia o de una fe (pues son cosas distintas), pero en sí mismas religión, iglesia o fe, no son Libertad.
Uno no elige el país donde nació. Puede elegir un día irse, si puede, si tiene “los recursos” (léase: dinero, las fichas y esos papeles). Pero un país y más particularmente su sistema no se hermana a la Libertad. Los señores de gris, en efecto, usan mucho a Libertad para convencer, para adormilar a la gente. Con el pretexto de la libertad prometen un sistema adecuado. Y tal vez el sistema sea benévolo, tal vez sea sensato, pero un sistema no es libre ni esta hermanado a la libertad. Un sistema condiciona la poca o mucha libertad que podrán tener quienes lo vivan o sufran.



Hay políticos astutos que quieren pensar por nosotros y nos dicen, mira, ahí esta tu libertad, esta es la libertad que tú puedes tener. Si te dejo libre, vas a hacer lo que quieres. Si te doy más libertad no vas a saber qué hacer con ella. Y puede que sea cierto: pero cada ser humano tiene, debe tener, la libertad de decidir si hace algo con su libertad o no hace nada.

Sunday, February 12, 2012

La libertad y sus hermanas (continúa)




Nos quedamos con Libertad hermosa y fascinante reflexionando sobre sus hermanas Libertad.
Libertad sabe que cuenta con una hermana Libertad que es abogada (para bien o para mal),que trabaja en salas casi de película (aplica solo a Estados Unidos) o frente a un escritorio desvencijado, papeles empapelados, papeles extraviados, copias de copias, fojas por miles (aplica a México y nuestros países hermanos latinoamericanos) en donde pomposamente se dice que se imparte Justicia. ¿Libertad será hermana de Justicia? No. Pero no se llevan mal. De hecho a Justicia le da envidia (de la buena) lo que hace Libertad. No la Libertad Jurídica sino la Libertad LIBERTAD, la que está reflexionando todo esto, la Libertad que está arriba de todos nosotros, sobre nuestras cabezas, esa libertad soñada, imaginaria pero anhelada, pero que tiene forma real, que tiene nombre. Pero Justicia cuando en verdad es justa, es feliz. Y admira a Libertad porque sale a la luz. Porque Justicia, la justa, la ciega, ve con muy buenos ojos a Libertad, no solo la ve, la admira y la contempla. Justicia, la justa; es amiga de Libertad y hace todo para que ella siempre salga a la luz, salga a la verdad. Libertad también es muy querida por la Verdad. Porque Libertad ayuda a que Verdad se dé a conocer. Porque así se aclaran las cosas que estaban turbias. Porque así el acusado injustamente, recobra su ser, recobra su libertad. La Verdad para que sea necesita de Libertad. Libertad para que sea necesita de Justicia. Porque la Verdad sabe que sin las Normas, la Justicia no se puede dar, y sin ellas no podría existir Libertad.




         Por eso Libertad ama a sus amigas Justicia y Verdad. Son aliadas, son unas mujeres valientes, inteligentes. Justicia no es muy hermosa pero es respetable, es digna, es fría pero buena (la Justicia justa); Verdad es guapa, es a veces un poco pagada de sí misma porque siempre quiere tener la verdad última, pero la verdad ella sabe que depende de cómo la vean los demás. Y Libertad es hermosa, es arrebatada, tiene un corazón enorme, a veces se pasa de buena. Libertad.







Wednesday, February 1, 2012

La cuestión de la Libertad


¿Ahora vivimos en paz? ¿Vive en paz nuestro ser interno? ¿Vive en paz nuestro país? Podrán saltar las respuestas obvias pero también nos detienen a pensar. Por ejemplo: hoy en día, con las tribulaciones que estamos atravesando, se nos dice que la gente vive inmersa en un miedo constante, que la gente ya está cansada, harta incluso; se nos dice que esto está llegando a un límite de consecuencias incalculables. No lo negamos pero también preguntamos, ¿es así en realidad? ¿Hasta dónde la reiteración obsesiva de esta sentencia contribuye a ensombrecer ese clima que rechazamos? Si el miedo es una consecuencia y ha llegado a un punto límite, ¿cuál es su desenvolvimiento? ¿Qué sigue después del miedo? Hay dos opciones.



La gente sale a las calles a cumplir con sus obligaciones cotidianas, salen a trabajar o a buscar un trabajo. ¿Salen de verdad con temor? O el aferrarse a una rutina u obligación nos ayuda a no pensar en ello. O es una fe indescriptible la que hace que muchos “se pongan en las manos del Señor” y que sea lo que Dios quiera. “La vida sigue”, decimos.


 “Si me va a tocar, me va a tocar”, decimos. Podemos salir a la calle. Hasta ahora. Hasta que no promulguen una ley lamentable que le dé total atribución a un presidente para dar el toque de queda ineludible. Con todo y todo, salimos a las calles y tratamos de hacer una vida. Y, contrario a lo que mucho insistimos en poner sobre la mesa, en la mente de las personas habitan otras preocupaciones inmediatas: ¿qué voy a comer?, ¿podré estudiar una carrera? ¿obtendré un empleo que sea de lo que yo estudié? ¿me pagarán lo que me deben?, ¿podrán terminar mis hijos la escuela? ¿cómo le hago para llevarme a la cama a esa mujer? ¿podré rehacer mi vida? ¿encontraré por fin el amor?



No tenemos otra alternativa más que vivir y si es posible, abrigar una esperanza. Sartre dijo que estamos condenados a ser libres. No compartimos su sentencia. Tal vez porque el existencialismo exigía estar enojado consigo mismo, el señor arremetió contra el mundo, amargado. Tal vez porque Dios no lo hizo bello, se vengó de él negándolo. 

La libertad nunca podrá ser una condena. Porque ella cuando se tiene está ahí aguardando a ser activada. Nosotros activamos a la libertad, nosotros le damos vida y significado, no al revés. La condena para nosotros es su contrario: la esclavitud. Mejor dicho, estamos condenados a decidir. Y en el decidir están las consecuencias. Como dice Octavio Paz: “libertad es decir sí o no”. ¿Cuáles son esas dos opciones  que nos ponen enfrente cuando el miedo ya llegó a su límite y no puede más?

Una es: el estallido total, el acabose, el grito en el caos. La instintiva reacción que busca desahogar la opresión. No conduce a nada bueno. La segunda: la indiferencia total, la pasividad desoladora, la conformidad. ¿Cuál de estas dos es la que le va mejor a nuestro país, considerando nuestra historia? ¿Hay otra opción? 

Sí, siempre hay otra alternativa.