No tenemos otra alternativa más que vivir y si es posible, abrigar una esperanza.
Sartre dijo que estamos condenados a ser libres. No compartimos su sentencia. Tal vez porque el existencialismo exigía estar enojado consigo mismo, el señor arremetió contra el mundo, amargado.
La libertad nunca podrá ser una condena. Porque ella cuando se tiene está ahí aguardando a ser activada. Nosotros activamos a la libertad, nosotros le damos vida y significado, no al revés. La condena para nosotros es su contrario: la esclavitud.
Mejor dicho, estamos condenados a decidir. Y en el decidir están las consecuencias. Como dice Octavio Paz: “libertad es decir sí o no”. ¿Cuáles son esas dos opciones que nos ponen enfrente cuando el miedo ya llegó a su límite y no puede más?

No comments:
Post a Comment