Es atractivo oponerse. Crea la ilusión de diferencia y de unicidad.
En la búsqueda de la personalidad propia, cada vez más difusa, uno se opone.
Es chido.
Es trendy.
¿Es real?
A veces.
La cuestión es que es difícil que dure la oposición.
La oposición en si misma no dura mucho tiempo.
Porque todo sigue.
Guste o no, todo sigue
Nada puede detenerse inexorablemente.
Oponerse es tensión
la tensión siempre aflojará con el tiempo.
Por eso, quienes lo saben, lo usan.
Déjalos, déjalos que griten, que digan,
la tensión afloja en algún momento.
Hasta volverse costumbre, paisaje.
Y una nueva oposición surja.
Hoy, sin ideologías es más difícil ser rebelde.
Sobre todo si se quiere serlo trayendo a cuestas ideas de hace más de cuarenta años.
Sin ideología, ¿cómo hacer revoluciones?
Son individuales
Y la eterna búsqueda de la originalidad, de la identidad, de no ser el número siguiente...
Y solo en los jóvenes está la respuesta.
Cuando surja un grupo que se oponga a esos maestros frustrados que les meten ideas muertas, cuando los jóvenes exhuman el cuerpo de eso que se llamó socialismo, salven lo rescatable, no lo revivan cual zombi, sino que se busque una nueva manera de montarlo en estos tiempos, esos jóvenes serán, por fin, los nuevos revolucionarios.
Quedamos en espera.
En la búsqueda de la personalidad propia, cada vez más difusa, uno se opone.
Es chido.
Es trendy.
¿Es real?
A veces.
La cuestión es que es difícil que dure la oposición.
La oposición en si misma no dura mucho tiempo.
Porque todo sigue.
Guste o no, todo sigue
Nada puede detenerse inexorablemente.
Oponerse es tensión
la tensión siempre aflojará con el tiempo.
Por eso, quienes lo saben, lo usan.
Déjalos, déjalos que griten, que digan,
la tensión afloja en algún momento.
Hasta volverse costumbre, paisaje.
Y una nueva oposición surja.
Hoy, sin ideologías es más difícil ser rebelde.
Sobre todo si se quiere serlo trayendo a cuestas ideas de hace más de cuarenta años.
Sin ideología, ¿cómo hacer revoluciones?
Son individuales
Y la eterna búsqueda de la originalidad, de la identidad, de no ser el número siguiente...
Y solo en los jóvenes está la respuesta.
Cuando surja un grupo que se oponga a esos maestros frustrados que les meten ideas muertas, cuando los jóvenes exhuman el cuerpo de eso que se llamó socialismo, salven lo rescatable, no lo revivan cual zombi, sino que se busque una nueva manera de montarlo en estos tiempos, esos jóvenes serán, por fin, los nuevos revolucionarios.
Quedamos en espera.


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